28 ene 2010

Romances de vampiros



¿Se puede hacer una "vampi-novela"?

Los vampiros están de moda e invaden el mundo del entretenimiento desde las encarnaciones fílmica de de la saga de Stephanie Mayer hasta los Vampire Diaries, nueva serie juvenil de la televisión. Poco falta para que se tomen por asalto las telenovelas, ¿pero funciona un elemento tan siniestro en ese universo tan romántico?

Auge de la "vampiromania"

La vampiromanía está en todas partes. Cada película basada en el cuarteto best seller de Mayer es un hit recauda-millones; en la televisión destacan series como The Vampire Diaries también sobre no-muertos adolescentes y True Blood inspirada en las series The Southern Vampire Mysteries de Charlaine Harris, que son presencia permanente en la lista de libros más vendidos de Estados Unidos. Eso anima a más escritores y cineastas a interesarse en temas vampíricos.


Una telenovela de vampiros

Inclusive se rumora que el ocupadísimo Johnny Depp hará del legendario Barnabas Collins en un remake para el cine de la serie de culto Dark Shadows. Esta serie, que en español se conoció como Sombras Tenebrosas, seguía el formato de soap opera, o sea una telenovela de vampiros. Lo que lleva a la pregunta inicial. ¿Funcionan los vampiros en una trama de telenovela?

Al parecer el tema no tiene respuesta fácil. Los vampiros en telenovela no han sido sinónimo de éxito. El Beso Del Vampiro -producida por Globo- no alcanzó un gran rating, y tanto Noche Eterna de TVAzteca como la miniserie Gabriel protagonizada por Chayanne, pasaron sin pena ni gloria. Inclusive Televisa archivó una posible telenovela de vampiros que en los 90 iba a protagonizar Alejandro Camacho. El tema no parecía augurar éxito.

Una razón puede ser que antes de Crepúsculo, los vampiros eran vistos como seres negativos, diabólicos, feos, con costumbres extrañas como morder gente y dormir en ataúdes. Para colmo y debido a la manía de chupar de sangre, más apestosos que el ajo que los ahuyentaba.

Stephanie Mayer cambió esa perspectiva con vampiros adolescentes, que deambulan bajo el sol, tienen buen aliento y creen en Dios. El look vampiresco de ojos orlados de rojo y nívea palidez de Robert Pattinson se convirtió en el epítome de la belleza masculina.

El caso Vrolok

Todo esto indica que el campo está fértil para un culebrón de chupa sangres, al estilo Conde Vrolok, la nueva apuesta telenovelera chilena que combina todos los elementos característicos del género con un héroe que necesita sangre para subsistir, pero sigue siendo romántico. Vale la pena mencionar algunos detalles que explicarían el alto rating de Vrolok y que podrían aprovechar otros productores interesados en jugárselas con el tema vampiresco y crear una "vampi-novela".

El primero es que Vrolok tiene lugar en un pueblecito chileno apartado en la segunda mitad del siglo 19, lo que ya crea una atmósfera misteriosa y exótica. Un gran mérito de Crepúsculo y sus secuelas es que tanto vampiros como licántropos pueden vivir libremente en la intimidad y aislamiento de un pueblo perdido de los Estados Unidos. Ve aquí videos de Conde Vrolok

¿A quien te gustaría ver en una telenovela de vampiros?

Un vampiro atormentado

Aunque hay un gran despliegue de violencia sangrienta y todos los desnudos que permite la telenovela chilena, no hay exageraciones en la descripción de Domingo Vrolok (Álvaro Rudolphy). Aparte de su fuerza extraordinaria, capacidad de trasladarse más veloz que el tiempo y apetito desmesurado por sangre, es un ser semi normal que entra a la iglesia y pasea a la luz del sol. Aunque mata, ataca y convierte gente a su culto vampírico, su aspecto es misterioso pero atractivo. No se ve siniestro, ni monstruoso, no posee comillos de mamut ni alas de murciélago.

La trama, más que girar en torno al fenómeno del vampirismo, se concentra en la lucha ancestral de Vrolok por vengar la muerte de su amada y el conflicto que le genera el amor presente que siente por la recién casada Emilia (Francisca Lewin) a la que seduce. La idea de un vampiro romántico y atormentado también es muy atractiva.

Por último, la novela tiene una serie de subtramas que se desarrollan a la par de los problemas del vampiro, lo que ayuda a mantener vivo el interés de una audiencia acostumbrada más al formato de telenovela que al cuento de terror. Y hay personajes tan nefastos que las maldades de Vrolok disminuyen al lado de las de ellos, lo que crea una interesante dicotomía moral entre el no-muerto y los perversos e inmorales vivos.

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