11 jul. 2009

Entrevista de Catherine Hardwicke con Reuters

Tenemos una entrevista con Catherine Hardwicke, en la que nos cuenta sobre sus peliculas y de como Crepusculo cambió su vida.

LOS ANGELES – Cuando el año pasado, la sorpresa "Crepúsculo" ganó en las taquillas, Catherine Hardwicke fue considerada la primer mujer directora en tener una película que haya recaudado en su primer fin de semana mas de $69.6 millones de dólares.

En su próximo proyecto, ella ha re armado otro equipo para hacer “Lord of Dogtown”, una película que dice ser una versión sobrenatural de Hamlet en un colegio de arte liberal, protagonizada por Emile Hirsch.

Este film ha sido desarrollado gracias a Overture Films.
Hardwicke, que también ha dirigido películas como “Thirteen” y “The Navity Story”, hablo con Reuters conectando la adolescencia y su vida luego de “Crepúsculo”.

Las películas que has dirigido se centraban en vampiros, patinadores, figuras bíblicas y estudiantes. El común denominador es que todos los personajes principales son adolescentes. ¿Por qué es eso?
Definitivamente es un momento de la vida de todos que es extremadamente recordado, doloroso y excitante. Es uno de los momentos más dramáticos cuando de repente nos crece el busto o nos sale pelo del pecho. Somos capaces de besar a una chica o chico y manejar un auto, beber y descubrir quienes somos como persona y donde nos ubicamos en el mundo. Mucho material dramático sale de esa época y hay muchas posibilidades. Además, son los adolescentes quienes realmente se paran del sillón y van a ver una película al cine.

Obviamente sabes como lidiar con los adolescentes.
Respeto a todos los adolescentes con quien trabajo y pienso que todo lo que ellos digan es igual de valioso a lo que yo diga. Mi primera película la escribí junto a una chica de 13 años (Nikki Reed). Era sobre su vida así que ella sabía mucho más de lo que yo sabía. Podemos aprender de todos.

Te debes convertir en una madre sustituta para ellos, ¿no?
Bueno, Nikki es como una hija adoptiva mía y también lo es Sarah Blakely-Cartwright, quien esta en todas mis películas en papeles mas chicos. Cuando ellas eran adolescentes, se la pasaban conmigo, se quedaban a dormir en mi casa y paseábamos juntas. Uno de mis sobrinos vive conmigo en un departamento detrás de mi casa ahora y mis sobrinas vivían allí también. Siempre digo que cualquiera que necesita un lugar para quedarse, puede venir conmigo. Tengo una política de puertas abiertas.

¿Eres como una adolescente grande?
Espero no haber crecido. El cliché de todos los artistas es que no quieres perder al chico que tienes por dentro. Creo que cuando te conviertes en sedentario y fijas tus caminos, pierdes mucho de esa espontaneidad y creatividad. Espero estar aferrada a eso. Vivo en Los Angeles, Venice, surfeo el fin de semana, viajo en bicicleta y trato de estar en un mundo activo donde las personas que me rodean son de todas las edades y niveles económicos.

“Crepúsculo” costo $37 millones de dólares y recaudó alrededor de $382 millones de dólares en todo el mundo. ¿Sientes la presión de superarte a ti misma?
No creo que eso sea posible, y no creo que sea una manera saludable de pensar. “Crepúsculo” fue un fenómeno, las estrellas se alinearon para ese film. Gracias a Dios, Ridley Scott no se detuvo luego de “Blade Runner”. El hizo luego “Thelma y Louise” y “Gladiador” y un montón de películas mas. Todavía quiero hacer otras buenas películas que no pierdan dinero.

¿Tienes un proceso en el cual te basas cuando se trata de desarrollar un proyecto?
Les pago a tres lectores de Hollywood que no me conocen para que lean mis guiones y me den comentarios fríos al respecto. Y en el principio de la proyección de mis películas, les entrego cuestionarios a las personas, que lo pueden llenar anónimamente, para que sean brutalmente honestos porque no lo harán en tu cara. Me llego los papeles a casa, lloro y digo “Dios mío, esa era la mejor escena y las personas la odiaron. Pero eso esta bien porque mi objetivo es siempre hacerlo mejor”.

¿Cómo han cambiado las cosas desde “Crepúsculo”?
Ahora yo puedo ir a una reunión y decir “Bueno, en Crepúsculo así lo hicimos y así fue como funciono”. Y las personas dirán “Oh, wow, esa película recaudo dinero”. Me escuchan un poco más que antes.